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martes, 7 de diciembre de 2010

habla el capo marcola, al loro

Marcos Camacho, más conocido por el sobrenombre de Marcola, es el máximo dirigente de una organización criminal de Sao Paulo (Brasil) denominada Primer Comando de la Capital (PCC).
Las respuestas de Marcola nos aproximan a lo que puede ser el futuro de la delincuencia común en América Latina.
O Globo: ¿Usted es del PRIMER COMANDO DE LA CAPITAL (PCC) ?
Marcola: Más que eso, yo soy una señal de estos tiempos. Yo era pobre e invisible. Ustedes nunca me miraron durante décadas y antiguamente era fácil resolver el problema de la miseria. El diagnóstico era obvio: migración rural, desnivel de renta, pocas villas miseria, discretas periferias; la solución nunca aparecía… ¿Qué hicieron? Nada. ¿El Gobierno Federal alguna vez reservó algún presupuesto para nosotros? Nosotros sólo éramos noticia en los derrumbes de las villas en las montañas o en la música romántica sobre "la belleza de esas montañas al amanecer", esas cosas… Ahora estamos ricos con la multinacional de la droga. Y ustedes se están muriendo de miedo. Nosotros somos el inicio tardío de vuestra conciencia social.
O Globo: Pero la solución sería…
Marcola: ¿Solución? No hay solución, hermano. La propia idea de "solución" ya es un error.
¿Ya vio el tamaño de las 560 villas miseria de Río? ¿Ya anduvo en helicóptero por sobre la periferia de San Pablo? ¿Solución, cómo? Sólo la habría con muchos millones de dólares gastados organizadamente, con un gobernante de alto nivel, una inmensa voluntad política, crecimiento económico, revolución en la educación, urbanización general y todo tendría que ser bajo la batuta casi de una "tiranía esclarecida" que saltase por sobre la parálisis burocrática secular, que pasase por encima del Legislativo cómplice. Y del Judicial que impide puniciones. Tendría que haber una reforma radical del proceso penal de país, tendría que haber comunicaciones e inteligencia entre policías municipales, provinciales y federales (nosotros hacemos hasta "conference calls" entre presidiarios…) Y todo eso costaría billones de dólares e implicaría una mudanza psicosocial profunda en la estructura política del país. O sea: es imposible. No hay solución.
O Globo: ¿Usted no tiene miedo de morir?
Marcola: Ustedes son los que tienen miedo de morir, yo no. Mejor dicho, aquí en la cárcel ustedes no pueden entrar y matarme, pero yo puedo mandar matarlos a ustedes allí afuera. Nosotros somos hombres-bombas. En las villas miseria hay cien mil hombres-bombas. Estamos en el centro de lo insoluble mismo. Ustedes en el bien y el mal y, en medio, la frontera de la muerte, la única frontera. Ya somos una nueva "especie", ya somos otros bichos, diferentes a ustedes.
La muerte para ustedes es un drama cristiano en una cama, por un ataque al corazón. La muerte para nosotros es la comida diaria, tirados en una fosa común. ¿Ustedes intelectuales no hablan de lucha de clases, de ser marginal, ser héroe? Entonces ¡llegamos nosotros! ¡Ja, ja, ja…! Yo leo mucho; leí 3.000 libros y leo a Dante, pero mis soldados son extrañas anomalías del desarrollo torcido de este país.. no hay más proletarios, o infelices, o explotados. Hay una tercera cosa creciendo allí afuera, cultivada en el barro, educándose en el más absoluto analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un monstruo Alien escondido en los rincones de la ciudad. Ya surgió un nuevo lenguaje. Es eso. Es otra lengua. Está delante de una especie de post miseria.
La post miseria genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites, celulares, Internet, armas modernas. Es la mierda con chips, con megabytes.
O Globo: ¿Qué cambió en las periferias?
Marcola: Mangos. Nosotros ahora tenemos. ¿Usted cree que quien tiene 40 millones de dólares como Beira Mar no manda? Con 40 millones de dólares la prisión es un hotel, un escritorio… Cuál es la policía que va a quemar esa mina de oro, ¿entiende? Nosotros somos una empresa moderna, rica. Si el funcionario vacila, es despedido y "colocado en el microondas".
Ustedes son el estado quebrado, dominado por incompetentes.Nosotros tenemos métodos ágiles de gestión. Ustedes son lentos, burocráticos. Nosotros luchamos en terreno propio. Ustedes, en tierra extraña. Nosotros no tememos a la muerte. Ustedes mueren de miedo. Nosotros estamos bien armados. Ustedes tienen calibre 38. Nosotros estamos en el ataque. Ustedes en la defensa. Ustedes tienen la manía del humanismo. Nosotros somos crueles, sin piedad.. Ustedes nos transformaron en "super stars" del crimen. Nosotros los tenemos de payasos. Nosotros somos ayudados por la población de las villas miseria, por miedo o por amor. Ustedes son odiados. Ustedes son regionales, provincianos. Nuestras armas y productos vienen de afuera, somos "globales". Nosotros no nos olvidamos de ustedes, son nuestros "clientes". Ustedes nos olvidan cuando pasa el susto de la violencia que provocamos.
O Globo: ¿Pero, qué debemos hacer?
Marcola: Les voy a dar una idea, aunque sea en contra de mí. ¡Agarren a "los barones del polvo" (cocaína)! Hay diputados, senadores, empresarios, hay ex presidentes en el medio de la cocaína y de las armas. ¿Pero, quién va a hacer eso? ¿El ejército? ¿Con qué plata? No tienen dinero ni para comida de los reclutas. Estoy leyendo "Sobre la guerra", de Klausewitz. No hay perspectiva de éxito. Nosotros somos hormigas devoradoras, escondidas en los rincones. Tenemos hasta misiles anti-tanque. Si embroman, van a salir unos Stinger. Para acabar con nosotros… solamente con una bomba atómica en las villas miseria.. ¿Ya pensó? ¿Ipanema radiactiva?
O Globo: Pero… ¿No habrá una solución?
Marcola: Ustedes sólo pueden llegar a algún suceso si desisten de defender la "normalidad". No hay más normalidad alguna. Ustedes precisan hacer una autocrítica de su propia incompetencia. Pero a ser franco, en serio, en la moral. Estamos todos en el centro de lo insoluble. Sólo que nosotros vivimos de él y ustedes no tienen salida. Sólo la mierda. Y nosotros ya trabajamos dentro de ella. Entiéndame, hermano, no hay solución. ¿Saben por qué? Porque ustedes no entienden ni la extensión del problema. Como escribió el divino Dante: " Pierdan todas las esperanzas. Estamos todos en el infierno".
WJMS

miércoles, 2 de junio de 2010

Diez preguntas trampa de las entrevistas de trabajo


El rincón de Carlos Salas
2 de junio de 2010
¿Te has sentido alguna vez entre la espada y la pared en una entrevista de trabajo? Te contamos los trucos que utilizan los entrevistadores para hacerte perder la calma, y lo que debes o no debes contestar.
Tienes delante al entrevistador. De repente te hace la siguiente pregunta:
¿Cuál crees que es tu mayor defecto?
Respuesta: "Soy muy perfeccionista".

Ya estás descartado.
Casi todos los entrevistados caen en esa pregunta pues en lugar de sincerarse y comentar algún defecto, resulta que su mayor defecto es "ser perfeccionista", o sea, una cualidad.

Otros dicen: "soy muy trabajador".
¿Y eso es un defecto?
O responden: "Estoy muchas horas en la oficina".
¿Y eso es un defecto?

Existen muchas fórmulas para confesar defectos sin arruinar la entrevista de trabajo. Por ejemplo: "Me cuesta tomar decisiones". Puede parecer una persona indecisa, pero también es la muestra de que ahí hay una persona reflexiva que se toma tiempo para decidir.

He aquí otras nueve preguntas trampa y cómo responderlas:

2. Según tus amigos, ¿cuál es tu mayor defecto?
"Dicen que soy un poco orgulloso y que me molestan las críticas". (Aquí estás demostrando sinceridad y a la vez, conviertes el defecto en cualidad porque al decir que te molestan las críticas, ya expones que eres capaz de admitir esas críticas. Por cierto, no amplifiques los defectos diciendo "muy orgulloso" sino "un poco". No digas "siempre" me molestan las críticas sino "a veces").
3. Si tuvieras que despedir a alguien, ¿cómo se lo dirías?
"Lo reuniría en un despacho y le diría mirándole a los ojos que no puede seguir con nosotros. Trataría de convencerle que un cambio de rumbo, puede conducirle a un trabajo que conjugue más con su personalidad". (Es importante resaltar que le mirarías a los ojos. Demuestra nobleza). 4. ¿Qué es más importante: el trabajo o el dinero?
"Prefiero ganar menos trabajando a gusto que lo contrario".
5. Si te ordenaran hacer un trabajo que no te gusta, ¿qué harías?
"Aguantarme. Lo he hecho muchas veces".
6. ¿Qué es lo que más te molesta de tus compañeros de trabajo o compañeros de universidad?
"Las quejas. No me gusta pasarme todo el día escuchando sus quejas. Les digo que sean positivos".
7. ¿Tienes algún punto ciego que no ha desarrollado?
"Si es un punto ciego, no lo conozco, pero no me importaría que los demás me lo señalaran. Puedo corregir mis errores".
8. ¿En qué ocasiones mentirías?
"Para no herir a un compañero. Pero prefiero decirle la verdad si veo que así puedo corregir un grave error".
9. ¿Cuál ha sido tu mayor frustración profesional?
Comenta cualquier cosa: "Me echaron del anterior trabajo; no logré empatizar con el jefe; no me contrataron a pesar de que insistí mucho". Lo importante es que su respuesta no muestre a una persona rencorosa, sino a alguien que ha sabido sacar el lado positivo de las crisis. "De eso aprendí que un tropiezo forma parte de tu experiencia".
10. ¿Tienes alguna pregunta para mí?
Pregunta si hay planes de formación, si puedes cambiar de ciudad, cuál es la política de promoción…. Pero no preguntes el horario (porque parece que te quieres ir a casa).